¡Caza a los fantasmas de la crisis!
Problemas con Alcohol 120% en Windows Vista
Qué alegría me da empezar la mañana con problemas en el ordenata…
Bueno, hoy tenía que abrir una imagen ISO para meterle unos archivos más y grabarla, y como los notas de Ahead le han puesto al Nero una protección en Vista que si no te bajas nosequé programa para dar permisos a los usuarios no te deja grabar (que además para mi versión del Nero no hay), pues digo, me bajo el Alcohol 120 y lo hago con ese.
El problema ha venido después de la instalación. Al darle a reiniciar el sistema ha arrancado, pero nada más llegar al escritorio aparece un globo de esos marrones que dice: “Instalando software del controlador del dispositivo…” y de ahí, pantallazo azul y reinicio, y así sucesivamente si no se le para, porque ni siquiera arrancando en modo a prueba de fallos se estabiliza el sistema.
Después de leer por ahí he visto que en las versiones antiguas del Alcohol 120 (fallo mío, el no mirar la versión del que me he bajado), es el controlador que instala el que da problemas con Vista y aparece como si estuviese instalando un dispositivo nuevo. Esto es lo que he hecho para arreglar el estropicio:
Como no funciona ni con el modo a prueba de fallos hay que sacar las opciones avanzadas de arranque que están ocultas normalmente. Entonces nada más reiniciar pulsamos F8 todo el rato hasta que aparezca:
Starting MS-DOS…
MS-DOS will prompt you to confirm each CONFIG.SYS command.
Process AUTOEXEC.BAT [Y,N]?
Si elegimos yes y seguimos arrancará normalmente, así que elegimos N, con lo cual nos aparecerá el prompt de MS-DOS.
Ahora sí, ejecutamos autoexec.bat y nos aparecerá un menú de arranque para elegir el sistema operativo a arrancar. Nos situamos encima del Windows Vista y pulsamos F8 (opciones de arranque avanzadas), y aquí por fin nos aparecerá todas las opciones de recuperación.
Elegimos la opción “La última configuración válida conocida (avanzada)“
Ahora el sistema arrancará correctamente porque no ejecutará la configuración automática del Alcohol. Lo que hacemos ahora es abrir el Panel de Control -> Programas y características, y desinstalarlo desde aquí, o bien con el Revo Uninstaller. Puede ocurrir que, como a mí, no aparezca en la lista porque al reiniciarse todo el rato no le ha dado tiempo al sistema a completar la instalación, entonces lo que haremos es borrarlo a piñón fijo (en C:\Archivos de programa, borrar la carpeta Alcohol Soft) y pasarle después el CCleaner (importante este paso) para reparar el registro de Windows.
Descargar Revo Uninstaller: http://revo-uninstaller.softonic.com/
Descargar CCleaner: http://ccleaner.softonic.com/
Escrito en Informática | Etiquetas:Alcohol 120%, pantallazo azul, vista
Youtube, tú antes molabas…
He de decir que desde que Youtube accedió a censurar los vídeos con copyright, tarde o temprano esperaba la hora en que me bloqueasen algo. El vídeo que me han bloqueado es una actuación de la cantante de country Lila McCann que aparece en el capítulo 140 de Walker Texas Ranger.

Curiosamente no me lo han bloqueado como vídeo con copyright por ser un fragmento de una serie de televisión. La razón que me han dado es que el audio que utilizo PUEDE incluir contenido de I wanna fall in love de Lila McCann (¡no me digas! igual es por eso que mi video se llama Lila McCann – I wanna fall in love…) con licencia de WMG, dándome la oportunidad de cambiar el audio del mismo.
Como seguramente sabréis, hace pocos días Youtube ha implementado el sistema AudioSwap, el cual permite cambiar el audio de un vídeo que utiliza un audio con licencia. Pregunta: ¿Qué audio puedo poner a un vídeo de una actuación musical que no sea la canción que está sonando en ese momento? Ya, ya sé que es un sistema automático que no reconoce la temática del vídeo y que bla bla bla. Pero reconoceréis que en según que vídeos, si cambias el audio ya no tiene sentido exhibirlo.
Qué lástima da esta política. Quizás no han pensado que con vídeos como el mío no solo no hacemos mal a sus repletas arcas, sino que podemos dar a conocer a artistas poco conocidos en países como España (publicidad gratuita). Por culpa de esta política hace un tiempo vivimos la exterminación masiva de los geniales vídeos de fragmentos de Los Simpsons en español de España a causa de reclamaciones de Antena 3 (la cual no ofrece más alternativa para verlos que sintonizar su canal de 14:00 a 15:00 horas, obviando soluciones como las de RTVE), malconformándonos con los de audio latino. Conste en acta que no estoy defendiendo que se suban capítulos completos a Youtube, como hacen algunos que suben series enteras. Lo que defiendo es que se puedan subir fragmentos con los mejores momentos de una serie o con secuencias interesantes.
En fin, esta vez tragaremos. Espero que no se atrevan a decirme lo mismo por el vídeo inferior, también de Lila McCann.
Escrito en Internet | Etiquetas:derechos de autor, Lila McCann, youtube
Spotify: la música que quieras cuando quieras
El otro día me enseñó Eriond el programa Spotify. Se trata de un programa que permite escuchar cualquier canción de su inmensa base de datos en cualquier momento y al instante. Tan solo necesitas conectarte a Internet y registrarte en su web (es gratis).

Nada más loguearnos en el programa aparece una interfaz muy intuitiva. En la parte de abajo tenemos un sencillo reproductor de música, y junto a él un cuadrado donde nos aparecerán los datos de la canción que estemos escuchando, así como la carátula del álbum en el que está incluida.
En la parte central, nos aparece la ventana principal, a la cual podemos acceder en otro momento pulsando la opción “Home” de la barra lateral. Esta ventana nos ofrece nuevos álbumes y nos sugiere música que quizás sea de nuestro agrado, supongo que en base a lo que hemos escuchado.
Para escuchar una canción simplemente tenemos que escribir su título, autor o álbum en el cuadro de búsqueda de la parte superior para que nos muestre una lista de canciones relacionadas con estos datos. Me ha sorprendido gratamente la velocidad de su motor de búsqueda, en un segundo aparecen los resultados.
También podéis seguir buscando a partir de los resultados, por ejemplo podéis hacer que os muestre todas las canciones del álbum pulsando en cualquiera de los álbumes de la columna correspondiente.
La barra lateral recuerda las últimas cinco búsquedas realizadas por si queréis volver, de todas formas también hay botones de atrás-adelante.
Otra de sus características es la posibilidad de crear listas de reproducción de nuestras canciones favoritas de una manera muy sencilla. Simplemente hay que pulsar en “New playlist” y ponerle un nombre, y para añadir canciones es tan fácil como arrastrar la canción seleccionada a la lista creada en la barra lateral.
Y por último, Spotify ofrece un servicio de radio a la carta, en el que nos permite seleccionar los estilos de música y los años de lanzamiento de las canciones a escuchar. Además en la lista que aparece mientras escuchas se muestran otra vez los datos de cada canción junto con su carátula, y desde aquí nos deja buscar más de ese autor o álbum. Por ejemplo, en la imagen he elegido escuchar música country, pop y house desde los años 90 hasta ahora.

En este punto se echa en falta el poder elegir la nacionalidad o el idioma de la música, puesto que la gran mayoría de las canciones que aparecen en el modo radio son del mundo anglosajón. Y como todo, la base de datos es muy amplia, pero me parece muy mal que una vez más sigan sin incluir a La Charanga del Tío Honorio…
Dicen que en la versión gratuita se inserta un anuncio publicitario cada X tiempo. Digo “dicen” porque yo tengo la cuenta gratuita, llevo ya un par de días usándolo a mansalva y todavía no me ha salido ninguno.
En definitiva, un programa para escuchar música a la carta sencillo, rápido y gratuito que seguro disfrutaréis.
Spotify está disponible para descarga tanto para Windows XP o Vista como para Mac OS X.
ACTUALIZACIÓN:
Después de alrededor de dos semanas de uso del programa por fín ha empezado a aparecer publicidad. Es de agradecer que sea muy poco invasiva (como en la foto). Suele aparecer un banner abajo o en el lateral que se mantiene menos de un minuto y luego desaparece. Hay que decir que no sale a menudo (de momento).

Por otro lado, la publicidad sonora, al menos la que he escuchado (solo me ha aparecido una vez) se limita a una locución insertada entre dos canciones que anima a los usuarios a contratar la versión premium de Spotify. En ningún momento corta la reproducción de la canción.
Si esta es la publicidad que va a tener el programa la acepto gustosamente, +1 para Spotify.
El milagro de la Guardia Civil
Me gustaría compartir con vosotros este editorial que leí ayer sobre la Guardia Civil. Es un artículo escrito en 1930 que sin duda gustará a los que sienten algo por este cuerpo.
EL MILAGRO DE LA GUARDIA CIVIL
No es verdadera abnegación, de ordinario, la que elige la prueba, sino la que aguarda en todo instante, con ánimo igual, las que Dios envía. Suele ser más difícil soportar sin quejas las incomodidades cotidianas que romper aisladamente, enardecido por la ocasión, en un acto heroico. Al acto heroico no le falta nunca, mirado de lejos, una aureola atractiva; mientras que la diaria realidad es casi siempre, además de incómoda, prosaica. Así, la cima de la virtud está en el cumplimiento seguido y oscuro de eso que se llama sencillamente “el deber”.
Quizá el rasgo más saliente de nuestro carácter nacional consiste en la inclinación a “esquivar el deber”. No por cobardía -a veces es más duro lo que emprendemos que lo que dejamos-, sino por inquietud, por falta de “seriedad en la vocación”. Apenas hay español que no se considere llamado precisamente a aquello que no le corresponde hacer. “Si yo fuese ministro de Hacienda…….. Como me dejasen gobernar el Banco de España durante un mes…” Y al mismo tiempo que quien esto dice renuncia en su espíritu a maravillosas innovaciones que implantaría, se atrasa y se adocena en el cumplimiento de su verdadera misión.
Por otra parte, nos falta casi por entero el “sentido social”; ese goce de sentirse parte de un todo armónico, de comportarse como pieza puntual para que el conjunto de la máquina funcione bien. Aquí preferimos no pasar de tosca herramienta, con tal que sea independiente, mejor que entrar como rueda secundaria en un maravilloso mecanismo. La aspiración de casi todos nosotros sigue siendo, como cuando Ganivet escribía, la de regirnos por una Constitución individual, donde no haya más que un artículo: “Este español está autorizado para hacer lo que le dé la gana.”
Pero entonces, si somos así, si en todos asoma aquella falta de seriedad en la vocación y esta arriscada indisciplina, ¿cómo puede existir entre nosotros la Guardia Civil?
La Guardia Civil es precisamente negación de los dos defectos. De un lado, nada más severamente adicto al cumplimiento del deber que un guardia civil. Al cumplimiento del deber sin brillo; del de todos los días; con perfección que igual se extrema en el servicio extraordinario y en la aburrida misión de recorrer durante ocho o diez horas carreteras intransitadas. Y de otro lado, nada más devotamente impregnado del espíritu del Cuerpo -disciplina, sentido social- que un guardia civil. No hay uno siquiera que acepte personal recompensa ni aun elogio. Una y otro los declinan siempre en provecho y gloria del instituto, al que pertenecen con la ufanía y el rendimiento del que profesa en una religión.
¿Cómo pueden darse entre nosotros hombres de este corte en tal abundancia? No una docena, ni un centenar, sino veintitantos millares. ¿En qué especie de metal incorruptible los transmutan cuando les invisten el uniforme, que así quedan inmunes a todo mal ejemplo? ¿Qué maravillosos fluidos, llegados de Dios sabe qué distancia, captan los picos del tricornio, que así neutralizan en quien lo lleva toda imperfecta inclinación nativa? Es un milagro: el milagro de la Guardia Civil. No es que la Guardia Civil haga milagros, sino que es un milagro en sí misma.
Así, mientras unas instituciones caducan y otras no medran por falta de perseverancia o de solidaridad, la Guardia Civil sigue como siempre: ni mejor ni peor, sino “perfecta”. Cada individuo en su puesto, y todos tan iguales en el rigor, en el aseo, en la severa cortesía, en el valor a toda prueba y en la infatigable asiduidad, que se dijeran formados en el mismo molde.
Ha llegado el momento de rendir homenaje al glorioso Instituto. Nadie le regateará su aportación. Por mucho que hagamos, siempre quedaremos en deuda con él. ¿Qué son unas pesetas o unos renglones al lado de lo que le debemos? Gracias a él se recorre España sin peligro de Norte a Sur, aun las comarcas más abruptas, vivero antaño de salteadores. Los que vivimos fuera de la ciudad, sobre todo, no podemos agradecer bastante los servicios de los guardias civiles. A veces volvemos de noche por la carretera. Los cristales del automóvil se empañan; debe helar. Las casas que vamos dejando atrás tienen los balcones cerrados. Hacemos correr a nuestro coche, ganosos del hogar caliente y de la cama mullida. Todos duermen ya. ¿Todos? No; de pronto los faros iluminan, sobre el fondo oscuro, dos siluetas viriles. El haz luminoso se quiebra en los tricornios negros y en los fusiles vigilantes. Pasamos a su lado. Los saludamos. Y seguimos con emoción confortadora, en la que tal vez asoma un punto de remordimiento. Ellos quedan allí, velando por todos: austeros, severos, sencillos, como si no hicieran nada sobresaliente; con la robusta serenidad de lo duradero.
La Nación, 20 de diciembre de 1930.
Escrito en España | Etiquetas:Guardia Civil
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