
Ejemplo de spam
Hoy ha llegado spam a mi buzón de una web de casinos y apuestas. Alguno dirá, “pues vaya cosa, a mi me llegan varios todos los días”. Sí, pero esta vez me ha llegado al buzón… de mi casa.
No hago mas que abrir y me encuentro una carta sellada en Alemania, con mi nombre y dirección con faltas de ortografía, sin remitente ni nada, y digo ya está, seguro que un amigo mío en Nigeria Alemania necesita dinero para cobrar un billete de lotería. Pues no. Era una carta de propaganda de la web www.intertops.com, en la que me “regalan” 20 euros para apostar en ella con esta invitación:
Intertops.com celebrates the World Cup in South Africa with a great promotion package to give the tournament that extra kick!
Por lo menos me la han enviado en inglés y no en fromlosttotheriverñol, todo un detalle.
El caso es que recibir esta carta me ha hecho reflexionar sobre la cantidad de empresas que pueden llegar a tener tus datos. No ya el email, que es lo normal, sino tu nombre y domicilio. A decir verdad siempre he sido muy cuidadoso cuando doy mis datos en Internet, por ejemplo a la hora de comprar algo en una web, así que seguramente hace años pondría esos datos en algún sitio del tipo “si quieres que te mandemos información a casa” o algo así de cuando tenía 16 años, que entonces todavía me funcionaba el gen de unirse a cualquier web, club, foro, red social o similar que sea gratis, o lo típico de mandar el cupón de la revista tal de videojuegos para el sorteo de cual cosa.
A saber hasta dónde pueden llegar tus datos, y la de gente que se habrá lucrado vendiendo ficheros con datos personales (y no miro a nadie).

